Cuando preguntar con educación se convierte en motivo de burla
Lo ocurrido en el Discord oficial de Easy Delivery Co.
En los últimos días, desde Indistation hemos vivido una situación que consideramos importante contar, no por generar polémica gratuita, sino porque refleja un problema cada vez más habitual en ciertos espacios “oficiales” de videojuegos: la hostilidad hacia creadores y prensa que simplemente hacen su trabajo.
Este artículo no pretende atacar a un estudio ni a un juego —Easy Delivery Co. es un título con una recepción muy positiva—, sino exponer un comportamiento concreto ocurrido en un servidor que se presenta como oficial, y abrir una reflexión necesaria sobre cómo se trata hoy a creadores y medios independientes.
El contexto: una pregunta normal, en el lugar equivocado
Un creador de contenido y colaborador habitual de nuestro medio entró en el Discord oficial de Easy Delivery Co. con una pregunta simple, educada y perfectamente legítima:
¿Colaboráis con streamers o prensa para cobertura?
¿Con quién sería mejor hablar para ello?
Nada más.
No pidió claves gratuitas.
No pidió acceso anticipado.
No pidió trato especial.
No exigió nada.
Solo preguntó con quién contactar, algo absolutamente estándar en la industria del videojuego, tanto para creadores como para medios.
La reacción: burla pública y acusaciones sin fundamento
La respuesta no vino del equipo desarrollador de forma oficial, sino de varios usuarios activos del servidor, algunos con roles visibles, que reaccionaron con:
- Burlas abiertas
- Comentarios sarcásticos
- Acusaciones de “pedir cosas gratis”
- Insinuaciones de estafa
- Desprecio hacia el trabajo del creador
- Ataques personales y ridiculización pública
Incluso se llegó a enlazar uno de sus canales fuera de contexto, afirmando erróneamente que se trataba de un “content farm”, sin comprobar ni entender qué tipo de contenido se produce en cada plataforma.
Todo esto en un canal público, sin moderación visible y sin que nadie del equipo pusiera freno al tono que estaba tomando la conversación.
El error de fondo: confundir preguntar con mendigar
Uno de los argumentos más repetidos fue algo así como:
“Si el juego ya está a la venta, ¿por qué pedir permiso para hacer contenido?”
Este razonamiento demuestra un desconocimiento total de cómo funciona la relación entre creadores, prensa y desarrolladores.
Preguntar no es pedir permiso.
Preguntar no es pedir claves.
Preguntar no es mendigar.
Preguntar es profesionalidad.
La mayoría de creadores y medios responsables:
- Preguntan con quién hablar
- Preguntan si hay interés mutuo
- Preguntan cómo coordinar una cobertura correcta
Eso no debería ser motivo de burla, sino el mínimo esperable en un entorno serio.
Cuando la “comunidad” espanta a quien quiere sumar
Lo más preocupante de lo ocurrido no es una broma aislada, sino el efecto conjunto:
- Nadie corrigió la desinformación
- Nadie frenó el tono
- Nadie recondujo la conversación
El mensaje implícito fue claro:
“Aquí no preguntes. Aquí te expones.”
Y eso es justo lo contrario de lo que debería transmitir un espacio oficial de un videojuego que ha crecido gracias a su comunidad.
Por qué lo contamos desde Indistation
Desde Indistation creemos que:
- Los creadores pequeños y medianos merecen respeto
- La prensa independiente no debe ser tratada como sospechosa por defecto
- Preguntar con educación nunca debería generar linchamientos
No se trata de “ofenderse”, ni de dramatizar.
Se trata de señalar una dinámica tóxica que normaliza la burla y desalienta la colaboración sana.
Una reflexión final (necesaria)
La industria indie se sostiene, en gran parte, gracias a:
- Streamers
- Youtubers
- Prensa especializada
- Medios pequeños
- Comunidades apasionadas
Convertir los espacios oficiales en tribunales de sarcasmo donde se ridiculiza a quien se acerca con buena fe no beneficia a nadie.
Ni al juego.
Ni al estudio.
Ni a la comunidad.
Desde Indistation seguiremos haciendo lo mismo de siempre:
Cubrir videojuegos con respeto, criterio y profesionalidad.
Y también contar cuando algo no se hace bien, sin insultos, sin ataques, pero sin mirar hacia otro lado.
